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Cuando a los Dietistas-Nutricionistas no nos quieren pasar la bola

300px-steaua_vs-_cfr_cluj_in_2010Imaginemos una escena

 

Traigamos a nuestra mente una reunión donde 10 jugadores de fútbol están diseñando un curso sobre “El balón”. Este curso se lo ha encargado una escuela de fútbol a un equipo profesional, para que de esta manera alguien lo impartan a sus socios.

 

Los contenidos de este curso abordan diferentes aspectos: La física del balón, los goles, el golpeo, el peso, cómo enseñar a jugar al fútbol, el terreno de juego…

 

Cada jugador de campo de ese equipo profesional tiene su especialidad: defensas, centrocampistas, delanteros… todos ellos con una misma perspectiva: Patear la bola, desplazarla, moverla, marearla al fin y al cabo… el objetivo de todos ellos es jugar con la pelota para marcar un gol. A diferencia del portero, ellos tienen un conocimiento superfluo del balón, nunca lo han visto de cerca, nunca lo han cogido entre las manos porque no pueden, no lo tratan con cariño ya que no pueden tocarlo; y a pesar de ello se creen que lo conocen bien. Se piensan que por reventar cada día a patadas el esférico son las personas que mejor saben de qué va el mundo del balón.

 

A esa reunión asiste también el portero. El portero es el que conoce el balón de cerca, es el que lo ha visto siempre más con otra perspectiva, el que ha tenido un verdadero contacto con él. Lo tienes en las manos porque solo tú, el portero, es el que tienes la competencia y el permiso para cogerlo con las manos. La única persona con guantes en el campo, el único jugador con esas características…

 

Todos le pegan patadas al balón, menos el portero. Que lo quiere proteger entre sus brazos. Sabe de qué va la cosa, sabe lo importante que es cuando la situación está controlada.

 

Por este motivo, el portero propone que en ese curso de “El balón” hable un guardameta, no necesariamente él (puede ser cualquier otro guardameta). Tampoco necesariamente ofrece una charla sobre “La relación del balón y el portero“. No es por tanto una cuestión de reivindicar la posición de guardameta. Lo único que quiere es que, ya que ese curso es para jugadores, y todos ellos tendrán que trabajar alguna vez con el guardameta, explicarles cómo es el balón desde su perspectiva. Al fin y al cabo él es el que defiende la portería y el qué mejor conoce el balón. ¿Quién mejor que él para contarles cómo es, cómo tratarlo, cómo lanzarlo con el pie, con la mano, o incluso cómo besarlo después de una parada? Al portero no solo le parece lógico, le parece necesario.

 

Desgraciadamente no todos los equipos tienen la misma estima por la bola, ni por todas las posiciones. Y en ocasiones la cruda realidad se vuelve contra tu propia portería. Al portero se le hace el campo cuesta arriba y es como si tuviese el viento en contra cuando le dicen que:

 

“Tienes que entender que esto es para jugadores de campo, y querrán escuchar la perspectiva de otros jugadores. Es más, si va algún portero probablemente pongan pegas o se quejen. No creemos que la situación sea la mejor para que vaya un portero a hablar”.

 

Si hoy como Dietista-Nutricionista llevase los guantes puestos, y los jugadores de campo fuesen Farmacéuticos de mi entorno, podría decir sin duda que el partido no se ha dado bien.

 

Lo siento mucho, pero hoy nos han vuelto a marcar otro gol.

 

Fuente: midietacojea.com