Síguenos en:

Facebookyoutube

Cuando las etiquetas no dicen siempre la verdad

Uno de los temas más tratados por el blog es el de la publicidad y el mensaje que lanzan los medios acerca de las propiedades de los alimentos, si bien es cierto que las entradas más abundantes en el blog son sobre spots y anuncios de estos productos, el etiquetado forma una parte esencial de estas estrategias de comunicación.

 

En el post de hoy traigo la traducción de una colaboración que publicó la asociación Medicinska Föreningen de Suecia. Agradezco a uno de los editores de la revista de la asociación, Vladimir Choi, la insistencia y el interés para que este artículo haya podido ver la luz. Comparto el trabajo original en inglés y su correspondiente traducción al castellano.

 

Cuando las etiquetas no siempre dicen la verdad.

 

Cada vez más productos alimentarios vendidos en la Unión Europea contienen declaraciones nutricionales y de salud. Estas etiquetas mandan mensajes a los consumidores que influyen drásticamente en la elección de alimentos, ¿pero son estas declaraciones “limpias”? ¿Está todo bajo control y orientado para proteger a la población general?

 

¿Qué podemos encontrar en el etiquetado? ¿Cómo está regulado?

 

Podemos encontrar dos tipos de declaraciones en una etiqueta. Declaraciones nutricionales, y declaraciones de salud.

 

Declaraciones nutricionales

 

Una declaración nutricional afirma que ese alimento tiene unas propiedades nutricionales beneficiosas, como por ejemplo “baja en grasas”, “sin azúcares añadidos” o “alto contenido en fibra”

 

Sólo unas pocas declaraciones nutricionales están permitidas, sólo aquellas incluidas en el Anexo de la regulación (EC) No 1924/2006, y tienen que seguir unos estrictos criterios cuantificables.

 

(La Food and Drug Administration es Estados Unidos, trabaja de una manera diferente, con otras condiciones y declaraciones).

 

Por ejemplo, “Bajo en grasas” sólo se puede declarar si ese producto contiene menos de 3g de grasa por cada 100g de producto. “Fuente de fibra” significa que ese producto contiene al menos 3g de fibra por 100g de producto, mientras que “Fuente de proteína” requiere al menos un 12% del valor energético del alimento proveniente de las proteínas.

 

Declaraciones de salud

 

Por otro lado, una declaración de salud anuncia un beneficio para la salud, que se obtiene al consumir un alimento. Por ejemplo que un alimento puede ayudar al normal funcionamiento de las defensas del cuerpo, o a un normal aprendizaje.

 

Las declaraciones de salud requieren una autorización bajo la Regulation EC 1924/2006 antes de que puedan ser usadas en el etiquetado o en el marketing de esos productos en la Unión Europea.

 

Hay otros tipos de declaraciones de salud llamadas “declaraciones de salud en nuevas funciones”, aquellas basadas en el desarrollo de nueva evidencia científica. Para estas declaraciones, se requiere un autorización ad hoc, caso por caso, siguiendo el protocolo de admisión de la EFSA.

 

Estas declaraciones está especialmente valoradas, siendo muy importantes para la industria alimentaria y las marcas, debido a que pueden incrementar la reputación y las ventas de un producto.

 

¿Es esto siempre “verdad”? Como actúa la Industria Alimentaria?

 

atm1

 

Hoy en día, en el contexto de esta regulación, algunas compañías están siguiendo una estrategia no muy “limpia” para obtener estas declaraciones.

 

Podemos encontrar algunos ejemplo de cómo algunas marcas están autorizadas para publicitar declaraciones de salud por simplemente añadir una pequeña cantidad de vitaminas o minerales a su producto (en torno al 15% de su Ingesta Diaria Recomendada). Entonces, el producto puede incluir en su etiqueta esa declaración aunque no haya una evidencia concreta de cómo puede ayudar a “mantener el normal funcionamiento de tu sistema inmunológico” o “contribuye al normal metabolismo de los macronutrientes”

 

Otras compañías deciden evitar la regulación haciendo una declaración “graciosa”. Si pasas por algún supermercado sueco podrás encontrar zumos que se publicitan como “Más inmunidad que Berlusconi”, “Olvida el número de tu doctor”, “Vacaciones de verano embotelladas” o  “Buen aspecto desnudo”

 

lettera-froosh-berlusconi

 

Estas prácticas son ejemplos de cómo a pesar de tener un marco legal que regula el etiquetado nutricional, siempre habrá lagunas en la legislación. Incluso si modificamos la regulación, un hecho que es necesario hoy en día, nuevas estrategias poco éticas aparecerán para aprovecharse de ello.

 

Quizás la respuesta yazca como casi siempre en estar informado y desarrollar habilidades de pensamiento crítico. Entender los efectos de un alimento en nuestro organismo no es tan fácil como comerlo, debemos entender que no siempre un nutriente desarrollará unas fantásticas mejoras en nuestro cuerpo a pesar de que lo diga una etiqueta.

 

Cuidado con estos trucos, come saludable y recuerda que con una dieta equilibrada y completa no necesitas ningún alimento funcional. Ten en cuenta que una declaración de salud extraordinaria, requiere evidencia extraordinaria.

 

Fuente: midietacojea.com