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Donuts y Mr Wonderful, llega la obesidad buenrollera

El grupo Panrico sigue explotando fronteras éticas nunca alcanzadas. Sí, esa empresa que toda la vida nos ha inculcado el consumo de bollería industrial a base de cromos y regalos, que más tarde nos deleitó con un bollo al vapor (vaps), que diseñó la campaña avalada por la SEDCA del bollicao con hierro, el panrico vitaleche, y demás engendros publicitarios.

 

Esa marca que intenta salvar productos ultraprocesados de la quema, ya no solo haciéndolos más inocuos de lo que son, sino vendiéndolo como algo saludable centrándose en nutrientes y aspectos positivos. Nos trae una nueva:

 

 

 

Bajo los eslóganes #MomentoRedondo (literalmente redondo), “llévame a casa bombón” o “soy adicto a tus curvas” (muy real, tanto lo adictivo como las curvas). Panrico y Mr Wonderful hacen su contribución primaveral a la salud pública española.

 

En un contexto de crisis que ha atizado enormemente el patrón alimentario de la clase media-baja española, aumentando platos superfluos y bollería entre otras cosas, estas promociones son la guinda para un pastel muy podrido. España sigue siendo un referente en obesidad infantil, pero sobre todo de mínimo control publicitario y falta de compromiso político ante ello.

 

Por otro lado, Mr Wonderful ya había enseñado sus cartas y no escondía su tendencia pro-procesados. No porque pretendiera promocionarlos directamente (asumo), sino dentro de esa filosofía de “que te la pele todo, disfruta del momento”.

 

Entre muchos de sus diseño había joyas como:

 

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De verdad, que no necesitamos más mensajes que nos despreocupen de nuestro cuerpo. Y no hablamos de aceptación del uno mismo. Estos mensajes y campañas que muestran su encaje con nuestras curvas, son solo una falsa empatía con nuestro sobrepeso. No nos están diciendo “acéptate como persona”, sino “mira, aquí te entendemos, ¡compra!”.

 

Mercantilizan la obesidad, o la estética femenina mediante buen rollo y despreocupación. Pero el mayor problema de salud pública del Norte del planeta no es para hacerse el happy y mirar para otro lado.

 

Bastante es con los mensajes de la industria, que nos invitan a dejarnos llevar, a no pensar, o sentirse sinónimo de la felicidad. Ya es suficiente con sus mentiras industriales azucaradas, como para que encima se sumen al carro de este despropósito muchos otros actores nuevos.

 

¿A cuento de qué necesitamos donuts con capa? ¿Galletas despreocupadas? Flaco favor ceder imágenes influyentes para promocionar productos que son parte de la mayor epidemia de sobrepeso y obesidad que vive nuestro planeta.

 

Es posible que penséis que todo esto es una exageración. Que ya sabe todo el mundo que los donuts no son sanos, o que no hay que abusar de las galletas… Pero desde el punto de vista de la Salud Pública no es sino una promoción de una conducta nada responsable y que precisamente ya es demasiado frecuente como para obviarla.

 

Me preocupa la profunda crisis de ética y de moral que inunda la profesionalidad de muchos quehaceres especialmente relacionados con las ventas y la comercialización. La idea de “lo que pase más allá de mi labor promocional no me repercute” es muy corta de miras. En un mundo en el que el sueño de un publicista es preparar un spot de coca-cola, o una mega promo de una marca de bebidas alcohólicas perdemos el rumbo. En el momento en el que solo importan las ventas y no miramos el efecto de nuestro ‘bolo’ perdemos el rumbo.

 

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Desde aquí lanzo una reflexión hacia Mr Wonderfull, publicistas, diseñadores varios. Me pregunto si no se plantean la repercusión de sus campañas. ¿En qué contribuyen? ¿Cómo cambian el mundo parcialmente? La próxima vez usad vuestra influencia (que sois plenamente conscientes de que es mucha) para que repercuta en algo positivo.

 

¿De verdad necesitabais esta campaña? ¿No os basta con hacer la taza para la madre, para el padre, para la abuela, para la novia, el novio, el mejor amigo…? ¡Si le habéis atizado a casi cualquier nicho de mercado! ¿Qué vais a sacar en el futuro? ¿Mensajes motivadores fitness o para quienes siguen una dieta?

 

Humildemente creo que hay mucho campo como para poder ejercer la profesión que sea, cumpliendo un fin social. Al fin y al cabo, los servicios, los medios y la formación la ponemos entre todos. Deferencia sería pedir que vuelva para nuestro bien, pero en todo caso, que mínimo exigir, que no vuelva a nuestra cara y nos dé una bofetada.

 

Al fin y al cabo, y citando a Bruce Mau “Cuando todo está conectado, para bien o para mal, todo importa“. Podéis reflexionar ante ello, o si no ponerlo en un taza y venderlo.

 

Fuente: midietacojea.com