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¿Eres médico? Entonces no puedes opinar

jesus-y-el-doctorAyer, tuvo lugar la emisión del programa #EquipoDeInvestigación, bajo el nombre “Dietas a examen”. Una semana televisiva desafortunada tras el #SuperAlimentos de Chicote que tuvimos que salir a matizar en RNE.
El caso es que durante la emisión del programa de La Sexta, varios de mis colegas criticaron algunas de las apariciones que se mostraron en el programa, entre ellas la Dieta #Pronokal, un método promovido por médicos que se basa principalmente en la venta de una línea de productos hiperproteicos.
Sin entrar en detalles de este modelo, que no viene al caso, es una lástima que en lugar de educar al paciente, haya sanitarios que prefieran venderle una gama de productos a la gente que confía en ellos. Personalmente considero que es muy poco ético y responsable ese abordaje, antes que empoderar y capacitar al paciente para que pueda comer de manera responsable sin depender de ningún producto sustitutivo. ¿Segundo patinazo consecutivo de La Sexta tras el reciente abordaje del azúcar tan coca-colesco?
Declaraciones como las de arriba podríamos tildarlas extremadamente alarmistas. Parece que destila un especial interés en la supervisión médica para que se pueda prescribir el producto. “Que nadie haga una hiperproteica con un nutricionista y sin productos” le faltó decir. Sentencia de un cirujano, por cierto. La cuestión, es que dentro de esas críticas, apareció en Twitter un argumento deleznable hacia mi compañera @NutricionConQ y que quiero sacar a la palestra por si hay alguien que a día de hoy lo siga pensando. La lapidatoria frase de:
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Es una frase repugnante, y que tildé más adelante de medieval. Ese enfoque de que si no eres el supuesto ‘todo-poderoso’ no puedes opinar, es retrógrado a más no poder. Pero lo peor de todo es que no se lo estás diciendo a un paciente, o un ciudadano convencional, sino ¡A una dietista-nutricionista! Argumentándole que no puede hablar de la nutrición en sí misma.
Inevitablemente me recordó a esas otras frases esgrimidas desde un punto de vista teológico de “la religión solo se puede criticar desde la religión, hazte cura para poder entenderla“. Pero por un lado, ni los santos sacerdotes de la nutrición son los médicos, ni por otro lado es requisito el estudiar la “doctrina” para poder criticarla.
Digo yo que un sociólogo, psicólogo o filósofo podrán criticar la religión sin haber vestido la túnica. Digo yo que podremos criticar a Herbalife o Pronokal sin haber estudiado sus cursos de formación. No hace falta estudiar una pauta bajo las enseñanzas de sus prescriptores para poder criticarla, ya que si no se produce un efecto “secta”.
La aparición de este argumento traslada el sistema sanitario de nuevo a la época de las catacumbas. Nada más lejos de la realidad, en un contexto que deriva hacia la hiperespecialización precisamente debemos huir de esto. Cada persona o profesión tiene un rol; y todos ellos integrados son los que nos permiten abordar y dar respuestas a problemas de salud muy complejos. El endiosamiento médico es tan perjudicial como el endiosamiento de cualquier otra profesión, sea enfermería, farmacología, nutrición… la que sea. Da igual profesionales o pacientes, si consideramos que las parcelas son compartimentos estancos, nunca podremos solucionar grandes retos. Y precisamente, la alimentación es una de las conductas más complejas que existen.
Considerar por tanto la supremacía médica en pleno año 2016 es un planteamiento caduco y triste. Que recuerda a la educación con golpes de regla, a “la letra con sangre entra”, a otro tiempos donde médicos, fuerzas del estado o incluso madres y padres no eran personas, sino divinidades. Pero todos somos personas, y todos cometemos fallos y nos necesitamos. Os recomiendo encarecidamente ver la conferencia “El hombre que comerá flores en la Estación Espacial“, que muestra como mediante la integración de las diferentes disciplinas científicas se consiguen alcanzar los logros y los avances.
Este vez no seré yo el que diga eso de “zapatero a sus zapatos”, porque darle forma a cualquier cosa requiere muchas diferentes disciplinas, materiales y técnicas. He sido especialmente crítico cuando a una profesión se la ignora en su campo, es decir, cuando no se le quiere pasar bola. Pero también he defendido fervientemente que la divulgación de la nutrición no es cosa exclusiva nuestra, sino de cualquier persona que lo quiera hacer con rigor.
Esta vez el rigor volvió a estar ausente. Esta vez el dietista-nutricionista volvió a estar ausente en otro programa de dietas. Correlación no implica causalidad, pero que se lo vayan mirando.