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La rumorología del huevo crudo: invasión de claras en los gimnasios.

Ei - Hühnerei kaputtNo hay cosa más fácil para la proliferación de rumorología que las ganas de resultados rápidos, desconocimiento científico y y un ritual curioso. Probablemente recurra a un tópico muy grande, pero los gimnasios (especialmente aquellas salas de musculación) son una placa de Petri de chorradas pseudocientíficas.

 

Ha estado bastante extendido con el repunte mediático de la cultura de la musculación (parece que empieza a remitir) la costumbre por muchos individuos de gimnasio o deportistas de consumir huevos crudos. Es una cosa que nunca he llegado a entender, porque no le encuentro ningún interés económico detrás. Si aún fuesen proteínas en polvo, batidos hiperproteicos y demás productos sacacuartos… pues sabes que detrás hay una compañía que quiere vender una forma de vaciar tus bolsillos y de regalo sobrecarga renal, hepática y de paso desequilibra aún más una dieta occidentalizada; hay un marketing detrás de estas cosas, (esto da para otra noticia, voy a dejarlo aparcado) ¿Pero un huevo crudo? ¿Por qué?

 

Inexplicable, quizás en un pico de testosterona o una mala inyección de Winstrol a algún armario empotrado le dió por comerse un huevo crudo, entonces, por pura imitación, individuos de su alrededor verían causalidad donde sólo había correlación y ¡pum! huevo crudo al canto.

 

Puede que alguien esté pensando “a lo mejor en el huevo crudo hay algo que se pierde si lo cocinas”. Pues sí, lo hay, pero no deja de añadir al carro de la evidencia más razones sobre esta disparatada conducta. Son las siguientes:
1) Digestibilidad:
El huevo es un alimento con mucha proteína, además de muy alto valor biológico, la mejor proteína natural sin recurrir al canibalismo (eso quiere decir que tiene muchos aminoácidos parecidos a los del humano y la aprovechamos bien). Pero la proteína cruda, tiene mucha menos digestibilidad (fracción que absorbemos frente a la que ingerimos), es una de las razones de por qué cocinamos los alimentos, si tomamos el huevo crudo su proteína es menos digerible y perdemos gran parte de ella.

 

2) Presencia de antinutrientes:
El huevo está preparado para sobrevivir, y entre otras pretensiones, está diseñado para resistir el ataque de microorganismos. De esta manera, tiene proteínas como la Conalbúmina (acompleja Fe), el ovoinhibidor (inhibe la tripsina), la flavoproteína y la avidina (fijan vitaminas del grupo B) o la fosvitina (secuestra Fe), todo ello orientado a no dejar crecer a los microorganismos.
Cuando cocinamos el huevo desactivamos la mayoría de estas proteínas (el ovomucoide aguanta bien y por eso los alérgicos al huevo lo son también al huevo cocinado). Una vez calentado tenemos disponibles esas vitaminas, minerales y nada que moleste a nuestra tripsina pancreática para poder digerir y absorber toda la proteína del huevo.

 

3) Peligro microbiológico:
La presencia de Salmonella en los ovoproductos es común, debido al contacto con los excrementos del ave, infecciones o malas prácticas. El cocinado siempre supone una barrera de protección frente a esta bacteria, por lo que tomarlo crudo es una práctica de riesgo que invita a una salmonelosis.

 

En definitiva, peor digestibilidad, menos absorción de nutrientes, menos acción de nuestras enzimas digestivas, y mayor riesgo microbiológico. ¿A favor?: Nada.

 

Es común aún hoy que las personas que buscan muscularse abusen de la proteína creyendo que eso les proporcionará una mayor masa muscular; es necesario tomar proteína para crear nuestros tejidos y sintetizar nuevos, pero por dar más cantidad de la necesaria no desarrollarán sus queridos biceps y pectorales. Da igual que le des a 15 albañiles 45 carretillas, la obra no irá más rápido.

 

¡Manda huevos con las prácticas de gimnasio!

 

Fuente: midietacojea.com