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¿QUÉ ES LA VIGOREXIA?

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El término vigorexia fue nombrado por primera vez por el psiquiatra Harrison G Pope (1993) al encontrase en una muestra estudiada de personas asiduas al gimnasio un trastorno emocional que les impide apreciar su físico de una forma real, por lo que se verán siempre “pequeños” a pesar de estar más o menos musculados.
En consecuencia, tienden a aumentar los días y horas de entrenamiento, produciéndose una alienación de su vida social, problemas laborares y de relaciones con el mundo exterior al gimnasio, ya que éste les resta tiempo para entrenar o descansar de su elevadísima actividad física.

Este trastorno compulsivo va mas allá del excesivo entrenamiento, en la medida en que también afecta a la alimentación, llegando a la obsesión por la comida “limpia”/libre de grasa, reduciendo o excluyendo totalmente la ingesta de grasa y colesterol. Conviene recordar que una ingesta razonable de grasa y colesterol es necesaria para el mantenimiento de múltiples funciones fisiológicas y que son necesarios para la vida animal.

Las personas viroréxicas mantienen una dieta super-hiperproteica exagerada, con los problemas orgánicos y metabólicos consecuentes. Los mecanismo de absorción de las proteínas “sólo” absorben hasta un límite por ingesta de 35-45gramos de proteína y, sobrepasando esta cantidad, se sobrecargarán los mecanismo de absorción , filtración y eliminación.

Además de los problemas mencionados de alienación laboral y social, metabólicos y, por tanto, de salud, el vigoréxico se enfrenta a otros. Así, como consecuencia de una percepción distorsionada de sí mismo, que le conduce al sobreentrenamiento (rompe la regla de oro de cualquier deportista: entrenar, alimentarse, descansar) y descompensaciones en su cuerpo, ya que no se ve de una forma real, este trastorno le conduce a entrenar unos grupos musculares más que otros, generando una hipertrofia de unas partes de su cuerpo frente a otras menos vistosas o llamativas para él, con los problemas de sobrecarga que estas partes deben soportar. Es frecuente ver trenes superiores muy desarrollados con trenes inferiores normales o muy poco entrenados, proclives a sufrir lesiones articulares y tendinosas.

No hay que asociar la vigorexia con la práctica asidua del fisioculturismo u otra disciplina deportiva, ya que es indiscutible que una práctica adecuada de nuestro deporte favorito y el adquirir unos hábitos nutricionales saludables va a repercutir sólo beneficios para nuestra salud.

Está claro que para iniciarnos y/o progresar en cualquier práctica deportiva y mejorar nuestro rendimiento, el marcarnos un objetivo realista es muy importante y para esto lo mejor es, sin duda, consultar a los profesionales (tenemos que alejarnos y olvidar los consejos y recetas de vestuario). El profesional nos va a marcar estos objetivos y las diferentes etapas que deberemos ir realizando, nos pautará una alimentación adecuada y ajustada al entreno a nuestras necesidades nutricionales reales, para conseguir nuestras metas de forma saludable que debe ser nuestro fin principal: nuestras mejores marcas, nuestros mejores cuerpos, nuestra mayor salud.