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SuperAlimentos: Expectativa VS Realidad

¿Qué sucede si se mezclan a la vez todos los SuperAlimentos habidos y por haber? Expectativas, luego pasa lo que pasa…

 

 

Se ha popularizado el uso de la palabra «superalimento» en el lenguaje cotidiano. Sin embargo, no existe ninguna definición técnica para esta palabra; en ocasiones se aplica porque es más completo que el resto de su grupo, o porque hay más estudios sobre sus nutrientes…

 

Pero en realidad no es nada, yo le puedo llamar a algo superalimento, pero para ti puede ser otra cosa. Para mí puede serlo el aceite de oliva virgen extra, para otra persona puede ser el aguacate.

 

Personalmente no estoy de acuerdo en acuñar con “superalimento” a diversos productos, escpecialmente por dos motivos:

 

Por un lado la gente puede interpretar de manera errónea que esos superalimentos que están tomando compensan una mala dieta. No se debería hablar de un alimento que ayuda a curar algo o prevenirlo, sino de un patrón alimentario saludable. Esto es culpa de que siempre se le da más importancia a lo que rodea a un ingrediente en sí que al conjunto de la dieta. Un ejemplo: Hamburguesa de carne ecológica, con pan de semillas de amapola.

 

Y el otro motivo es que todo el mundo de las alegaciones de salud que rodea a estos alimentos es muy poco riguroso, está lleno de mentiras y medias verdades.

 

Como no hay ningún control sobre este tipo de alegaciones, y prácticamente la gente cuenta lo que quiere de los alimentos, se comete mucho fraude.

 

Por si fuera poco, muchos de ellos suelen adquirirse en herbolarios o tiendas de dietética. Son lugares a los que va gente concienciada por su salud y van a comprar “algo para”: “esto para la memoria” “esto para el colesterol” “esto para reforzar las vitaminas”… Son el público perfecto para venderles superalimentos. Cobran un dineral por ellos y no siempre provocan lo que prometen.

 

¿Cómo digerir la información existente sobre superalimentos?

 

Es imposible repasar todos los superalimentos a los que se le atribuyen propiedades saludables, es mejor considerar estas tres cosas a tener en cuenta:

 

1) La cantidad. Claro que no todos los alimentos tienen las mismas propiedades, pero es comprensible que un filete de salmón de 200g, va a repercutir en nuestra dieta mucho más que 4 bayas o unas pocas semillas en un pan.

 

2) Huir de propiedades milagrosas. Cuando a un solo alimento se le atribuyen propiedades curativas o preventivas cuidado. La prevención se hace con un conjunto del estado nutricional, y no por llevar unos pocos nutrientes.

 

3) Darle la importancia que merece a la dieta global. Va a tener más repercusión que tomes todos los días ensaladas o platos de verdura, hortalizas, frutas, frutos secos… a que te tomes de manera esporádica, unos arándanos.

 

Para aclarar este y otros conceptos sobre los llamados “superalimentos” no os perdáis este programa de Radio Nacional.

 

 

Fuente: midietacojea.com